Hecho en Argentina

El fin de los que rompen y no pagan

Por Carolina Muzi*

A pocos meses de iniciada, esta sección que intenta observar casos de la industria argentina desde Avellaneda -donde tiene el primer corazón histórico-, nos vuelve a reunir en torno a una maldición restauradora: la desindustrialización.

Las cuatro maniobras oficiales que posibilitaron el derrumbe son: la caída del poder adquisitivo, que arrasó con las ventas; los tarifazos de luz y gas, que incrementaron los costos de producción hasta límites inviables; la apertura de la importación; y las altísimas tasas de interés, que alentaron la especulación financiera y demolieron el crédito. La situación del sector en números del INDEC es de una caída del -1,9% respecto 2018; obviamente, las más afectadas son las pymes, motor de la economía y del empleo en el país.

“En primer lugar, la caída del poder adquisitivo afecta, fundamentalmente, a la industria orientada hacia el mercado interno en rubros como alimentos y bebidas, textiles y calzado, muebles, línea blanca, etc. La menor capacidad de compra limita la posibilidad de consumir para la mayoría de los sectores de la población en prácticamente todos los rubros. Así lo indican los datos de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que registra una caída acumulada del consumo minorista del 12% hasta julio de 2019 con respecto a 2018”, explicaba Débora Ascencio en Nuestras Voces.

Pero, además de sumir al país en esta debacle con costos sociales y laborales devastadores, el gobierno no militar más violento e inútil de la historia argentina fogonea un ‘acuerdo histórico’ Mercosur – Unión Europea cuando, en realidad, se trata de un pre acuerdo que no fue ratificado por los congresos de los respectivos países involucrados. Ya conocemos la maniobra eufórica y el anuncio pinochesco con discurso escolarizante de “los socios de alto valor comercial y económico que intercambiarían commodities (materias primas o de baja elaboración) y productos terminados, tecnología y ciencia aplicada”. La ecuación es conocida: ¿qué se podría esperar más que un bruto desbalance?

El 11 de septiembre, Día de la Industria, desde la UIA nacional, el sector le estampó a Macri la responsabilidad de haber “ignorado a la industria en su mala gestión”, como dijo el presidente Miguel Acevedo y repitieron con distintas palabras pero igual indignación otros dirigentes. En el municipio, el sector almorzó en la UIAv, donde el presidente Jorge Matricali pidió un “plan industrial de emergencia; no nos olvidemos que la industria argentina es orgullo nacional y si es de Avellaneda, mejor”, dijo. En tanto principal productor de empleo -pero también un sector que debe repensarse ambientalmente en el siglo XXI-, el gran desafío para el próximo gobierno pasará por salir de un nuevo industricidio actualizando la matriz propia latinoamericana en su condición democrática y popular: programas políticos de transformación basados en la expansión de derechos sociales, laborales, económicos, civiles, políticos y culturales.

Más información: historiaindustria@undav.edu.ar

* Prof. de Historia del Diseño y la Industria (Dpto. DADyU) y de Teoría y Prácticas Narrativas II (Dpto. Cs. Sociales).

Octubre 2019 | Edición #79