Hacia el 70° aniversario de la gratuidad universitaria
Novena entrega

Darle continuidad histórica al decreto de 1949 que instituyó la gratuidad de la enseñanza superior es cumplimentar el mandato que postula una universidad para todas y todos, inclusiva, inmersa en la sociedad para mejorar la calidad de vida del pueblo.

Foto ilustrativa

Por Ricardo A. Serra | Vicerrector de la UNDAV | Decano del Departamento de Ambiente y Turismo

Cumplimos 70 años de gratuidad de la enseñanza universitaria. Un decreto del gobierno constitucional de Juan Domingo Perón eliminó los aranceles universitarios. Corría el año 1949, y marcaba un hito fundamental en la educación pública de nuestro país.

Con la ley 1420 del siglo XIX y la reforma universitaria de 1918, este decreto de 1949 conformó un trípode fundacional en defensa de intereses nacionales y populares.

Vengo de un pueblo del interior santafecino, soy primer egresado universitario de mi familia, estudié en la Universidad Nacional del Litoral desde 1970 a 1976, época de cambios y de militancia hasta que vino la atroz dictadura. En esos años jamás escuché hablar de arancelar la universidad, era un derecho asumido que no se discutía.

Ya estando en la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) me enteré que el decreto de gratuidad de la enseñanza universitaria era de 1949; siempre había pensado que venía de la reforma de 1918.

Es necesario, a la distancia, resaltar las virtudes de tal decisión, que aportó a generaciones su incorporación a la vida universitaria y a una mejor calidad de vida. Su indiscutible vigencia actual está relacionada a su institucionalización. Esta medida fue asumida por las generaciones siguientes que han fortalecido su continuidad.

Posterior a 1955, el campo popular sufrió todo tipo de vejámenes, proscripciones, fusilamientos y desapariciones. La resistencia popular impidió suprimir lo valioso del decreto.

Desde el retorno a la democracia en 1983, hubo algunos ataques, siempre disfrazados por imponer una supuesta mejor calidad educativa. Sólo pretendían que la población tuviera cada vez más obstáculos para estudiar en una universidad.

Nosotros formamos parte de las nuevas universidades del conurbano, abogamos por calidad educativa, innovación e inclusión, aplicación de políticas de género; pensamos en más y mayores derechos. Planteamos a la educación superior como un bien público y social, un derecho humano universal, y a la construcción de una universidad nacional, pública y popular un deber del Estado.

Hemos avanzado en ello, pero la única manera de afianzarlo y hacerlo sustentable en el tiempo es institucionalizarlo y difundirlo. Ello hará que los más jóvenes fortalezcan dichas políticas y las acrecienten con el tiempo.

Para nuestra generación, darle continuidad histórica al decreto de 1949 será cumplimentar un mandato en el que siempre creímos: universidad para todas y todos, inclusiva, nacional y popular. Estar inmersos en la sociedad, trabajando para ayudar a resolver problemas y mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo.

Septiembre 2019 | Edición #78