Editorial
El rol de las universidades en el plano comunicacional.

Por Ing. Jorge Calzoni | Rector de la Universidad Nacional de Avellaneda

Como sucede cada año en el primer plenario ordinario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) se elige el nuevo Comité Ejecutivo de dicho cuerpo. En la presente ocasión fueron electos el rector de la Universidad Nacional de Hurlingham, Lic. Jaime Perczyk, y la rectora de la Universidad Nacional del Nordeste, Prof. Delfina Veiravé, como presidente y vicepresidenta, respectivamente. Al mismo tiempo, fui electo para presidir la Comisión de Comunicación y Medios, la cual fue creada al calor de una nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (Nº 26.522) largamente debatida en aquel entonces, con amplia participación de todas la universidades, y en la cual se establecía que las mismas tendrían un protagonismo importante a través de las radios y canales de televisión universitarios.

La creación del ARSAT; la cobertura con fibra óptica de regiones hasta entonces aisladas; el pasaje del área de ciencia, tecnología e innovación al rango de ministerio con definiciones de prioridades en cuanto a investigaciones pertinentes para el desarrollo del país; la creación de medios que difundían tales investigaciones, Educ.Ar, Paka-Paka, el Canal Encuentro; y la industria editorial al servicio de los distintos sectores, incluyendo una amplia difusión de autores/as de diversos géneros. Todo ello, sin dudas, fue el corolario de un conjunto de políticas públicas que hacían de la comunicación un eje central, no tanto como instrumento sino como ejercicio ineludible para lograr objetivos precisos basados en la educación para procurar soberanía y desarrollo social y productivo para el futuro de los/as argentinos/as.

El sistema universitario argentino comprendía cabalmente el desafío de la hora incorporando radios, canales y contenidos de programación que aún hoy perduran en la pantalla de los diversos dispositivos audiovisuales, a pesar que dichas políticas públicas fueron discontinuadas.

No sólo se creó la mencionada comisión en el CIN, sino que, además, se potenciaron las redes. ARUNA, para las radios, y RENAU, para los servicios audiovisuales, incluyendo tanto la investigación y la enseñanza como así también la extensión universitaria en su concepción más amplia, independientemente de su desarrollo cultural o artístico. Se llevaron a cabo convocatorias y producciones articuladas entre diversas instituciones que, incluso, son proyectadas en otros países. Cabe señalar a modo de ejemplo articulaciones radiales con la Casa Argentina de París, Francia; o la producción de Siete Puentes, de la UNDAV, proyectada en la UNAM, de México.

Uno de los objetivos centrales de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual era garantizar la pluralidad de voces e ideas. Y quién mejor que la universidad para lograrlo, con una larga historia de convivencia democrática, cogobierno y aportes para el desarrollo nacional.

En este año electoral tenemos un enorme desafío: entender que las políticas públicas deben ser parte del acervo cultural y político de todos y todas, y no propiedad de un sector o elite. Las universidades transitamos desde hace mucho tiempo un camino de libertad y búsqueda permanente de equidad. Así, por ejemplo, recordamos a Mariano Moreno, cuando homenajeamos al periodismo argentino; y a los estudiantes reformistas de 1918, cuando hacemos lo propio con la autonomía universitaria.

Junio 2019 | Edición #75