Salud laboral y género: el ocultamiento de una realidad

621 mujeres por día sufrieron algún accidente de trabajo o enfermedad en 2017. Sin embargo, hay quienes continúan pensando que la salud y seguridad en el trabajo es sólo cuestión de hombres.

Foto ilustrativa

Por Rocío González Francese y Luciana Reif

En el año 2017, cada cinco días murieron 15 personas por motivos laborales. Y una de esas personas fue una mujer. O lo que es lo mismo: cada semana muere una mujer en ocasión de su trabajo. Durante dicho año, cada 25 hombres con algún daño a la salud originado por el trabajo, se produjeron 10 daños en mujeres. 621 mujeres por día sufrieron algún accidente de trabajo o enfermedad profesional (AT/EP). Sin embargo, continuamos pensando que la salud y seguridad en el trabajo es sólo cuestión de hombres. La discriminación de la mujer en el mundo del trabajo es conocida, pero la que sufre en el ámbito de la salud laboral conlleva un doble ocultamiento: la muerte y sufrimiento de los trabajadores, en general, y el de las mujeres trabajadoras, en particular.

El mercado de trabajo muestra todo un recorrido por las diversas estaciones de la precariedad laboral, cuando quien busca trabajo es una mujer. En el tercer trimestre del año 2017 el desempleo femenino ya alcanzaba el 9,4%, el cuentapropismo entre las ocupadas era del 21,5%, la informalidad del 25,9% en las asalariadas y, finalmente, entre el millón trescientos mil de trabajadoras de casas particulares, el 75% continuaba sin formalizar su empleo.

Los daños por motivos laborales más relevantes para las mujeres son los accidentes in itinere y las enfermedades profesionales. Las EP representan un 5,4% sobre el total de daños entre ellas, y del 3,9% en ellos. Por lo que podríamos decir que el riesgo de AT/EP entre el empleo formal fue del 21,1 por mil. Por último, las accidentadas reciben un salario promedio menor al conjunto de las trabajadoras aseguradas y ésta es la única tendencia que comparten con los hombres: quienes se accidentan y enferman por motivos de trabajo son quienes tienen escalas salariales más bajas.

¿Sabés qué? Ya no queremos respuestas tranquilizadoras que normalizan las maneras de trabajar y legitiman el sufrimiento en el trabajo. Necesitamos tus preguntas, provocativas, impertinentes, que rompan el ocultamiento de los daños a la salud que padecen las mujeres por trabajar.

Mayo 2019 | Edición #74