Las mujeres frente a la pandemia

7 de cada 10 personas asalariadas empleadas en las actividades esenciales para combatir el virus fueron mujeres. Su importancia en la lucha contra el COVID-19.

Foto ilustrativa

La pandemia generada por el COVID-19 ha evidenciado la importancia del trabajo de las mujeres en la sociedad, no sólo por realizar la mayor parte del trabajo del cuidado en el hogar, sino también por estar en la primera línea de batalla para combatir el virus. Así lo refleja un informe del Módulo de Políticas Económicas del Observatorio de Políticas Públicas, dependiente de la Secretaría de Investigación y Vinculación Tecnológica e Institucional de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV).

De acuerdo al trabajo publicado, que toma los datos de la Encuesta Permanente a Hogares que elabora el INDEC, en el tercer trimestre de 2020 7 de cada 10 personas asalariadas empleadas en las actividades esenciales para combatir el virus fueron mujeres. Se destacan las ocupaciones de salud y la sanidad, donde ellas representaron el 72,6%, y las ocupaciones de investigación, donde participaron en un 60,4%.

“A la carga adicional de trabajo remunerado en las actividades esenciales, se sumó la extensión del trabajo doméstico y de cuidados no pago -según la encuesta elaborada por INDEC (2013) sobre el trabajo no remunerado y el uso del tiempo, el 76% de estas actividades es realizado por mujeres- frente a la imposibilidad de contar con espacios del cuidado fuera de los hogares, la multiplicación de las tareas de limpieza para no contagiarse del virus y al hecho de que parte de la población que acudía a trabajadoras de casas particulares para resolver las tareas del hogar tuvo que asumir estos trabajos de manera no remunerada, provocando que las jornadas laborales para las mujeres no tuvieran límites”, afirman los/as investigadores/as del Observatorio de Políticas Públicas.

Feminización de la pobreza

Asimismo, el informe enfatiza que son ellas quienes asumen los mayores costos de crisis agravada por el COVID-19. No sólo en Argentina sino en el mundo, son las personas más pobres quienes más sufren el impacto socioeconómico de la pandemia y estos sectores están conformados mayoritariamente por mujeres. El informe de distribución del ingreso del INDEC correspondiente al tercer trimestre de 2020 muestra que el 10% de la población con menores ingresos del país (decil 1) está integrado predominantemente por mujeres, siendo ellas 7 de cada 10 personas. A esto se denomina feminización de la pobreza, un fenómeno estructural vinculado a la división sexual del trabajo y a la inequidad del mundo laboral.

La feminización de la pobreza indica que son ellas quienes enfrentan situaciones más desfavorables a la hora de sobrellevar la crisis, encontrando más obstáculos para contener el virus. La situación de hábitat detectada por el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales (marzo 2020) expone que un 49% de personas que vive en hogares en situación de pobreza lo hace en situación de hacinamiento y un 17% viven en viviendas inadecuadas con problemas de techo o piso o sin acceso a servicios básicos como la red de gas o el agua.

Desigualdad de género

La desigualdad de género que caracteriza al mundo laboral también se manifiesta en la mayor precariedad de condiciones en las que la mujer se inserta en el mercado de trabajo. En el tercer trimestre de 2020, las mujeres registraron mayores tasas de desocupación (13,1%), subocupación (14,2%) y empleo no registrado (29,2%) que los varones, marcando brechas de 2,5 p.p., 1,4 p.p. y 0,9 p.p., respectivamente. En estas condiciones, las mujeres tienen menos posibilidades de acceder a seguros de desempleo para compensar las pérdidas de la crisis. Si bien no hay datos disponibles a la fecha, entre agosto de 2013 y agosto de 2018, ellas explicaron nada más que el 32% de las prestaciones por desempleo.





Abril 2021 | Edición #92